domingo, 25 de noviembre de 2007

Pequeño Relato 1 : " Un momento en una existencia vampirica… "



Un continuo de atardeceres
En eso se ha convertido esa existencia…
En un continuo de atardeceres… - le susurraba uno de los seres al otro, ambos mirando desde lo alto a la figura que contemplaba ensimismada el horizonte

En ese momento allá abajo Solo se alcanza a ver una silueta de luz bailoteando
Arriba, en las nubes oscuras que le cubrían como un
Tsunami
Como siempre
Solo una efímera luz a lo lejos… allá en el horizonte
Eso era lo suyo propio perceptible…
Día tras día…
Atardecer tras atardecer…

Un atardecer
Otro atardecer
Y otro….
Una hora…
Un segundo…
Meses…atardeceres…
Relojes…
El sonido de las olas…

En los ruidos de su maraña de pensamientos se podía desenredar una reflexión principal... y eso escucharon los de arriba

“ Se habló del atardecer de occidente..occidere…
Mas ahora ya es un atardecer personal…
Miro una y otra ves esta maldita
bóveda oscura que me cubre como un manto… pero no me cobija …hace mucho que ya nada lo hace…
Sombras…luz…agua…hielo…fuego…grito... ahogo…mudo.

Cuando veré un amanecer?

Dicen que después de la noche siempre nace el sol….”

Pero…en un trago amargo eterno el sabia que
La excepción de la regla es la regla que reina su vida
Así como también tenia claro que ese pequeño resplandor diario ya no era suficiente…
Y si… detrás del vidrio reflejante que eran sus ojos estaban nostos y algos
Mirando hacia lo ya acaecido
Sonriendo con el recuerdo de un sol inexistente…

Un continuo de atardeceres
Escribió de repente en el viento
Quebrando el silencio…
Mientras se dio la vuelta…

Los demás ahí abajo solo veían una figura espaldas al mar
Sonriente…

Los de arriba sabían
que su aparente alegría
Esconde siempre el deseo de que termine esa noche eterna…
Ese continúo de atardeceres…

No pudieron hacer otra cosa mas que sonreír de esa forma fría
In humana
Propia de los que reinan en lo alto…
Intentando comprender que se sentiría
Una existencia eterna allá abajo
En constante oscuridad…
Pensaron en liberarlo de ese hilo conductor de sus noches
Pero sabían que no podían hacerlo
Porque sabían que eran irreales
Sabían que eran solo otro de los pensamientos
De aquel que le daba la espalda al mar.



E

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